El béisbol latinoamericano vive un hito sin precedentes en territorio azteca con una final protagonizada exclusivamente por escuadras locales. Los Tomateros de Culiacán, representantes de México Verde, consiguieron su boleto tras doblegar con autoridad 9-4 a los Leones del Escogido, acabando con las aspiraciones de bicampeonato de los dominicanos. La ofensiva sinaloense despertó en el momento justo al conectar 13 imparables, permitiéndoles volver a una serie definitiva por el cetro regional tras diez años de ausencia y con la mirada puesta en un trofeo que se les ha negado desde 2002.
Por el otro lado del cuadro, los Charros de Jalisco, bajo la denominación de México Rojo, sellaron una remontada épica de 8-6 ante los Cangrejeros de Santurce de Puerto Rico. El conjunto tapatío, impulsado por su público en Guadalajara, dio la vuelta al marcador en el séptimo capítulo para acceder a su segunda final consecutiva. Este encuentro representa una oportunidad de revancha personal para el equipo de Jalisco, que cayó en la instancia final el año pasado, y un reto especial para su manejador, quien busca coronarse desde el banquillo tras haberlo logrado como pelotero activo precisamente con los guindas hace más de dos décadas.
Este enfrentamiento, programado para este sábado 7 de febrero a las 19:00 horas, marca apenas la segunda ocasión en que la MLB registra una final entre dos clubes de una misma nación anfitriona, emulando lo sucedido en 2008 en República Dominicana. La transmisión del encuentro estará disponible en diversas plataformas de televisión restringida y servicios de streaming, sirviendo como el preámbulo ideal para la jornada deportiva del fin de semana. Con este resultado garantizado, el béisbol mexicano rompe una sequía de títulos internacionales que se extendía desde 2016, asegurando que el trofeo se quede en casa sin importar quién resulte vencedor.