La aventura de Julián Quiñones en Oriente Medio atraviesa su momento más brillante tras rescatar un empate para el Al-Qadsiah en su reciente compromiso contra el Al-Fateh. El delantero mexicano fue el encargado de igualar el marcador a los 11 minutos de juego, apenas tres minutos después de que Matías Vargas pusiera en ventaja al conjunto visitante. Con una definición precisa de punta tras un desmarque entre los centrales, Quiñones alcanzó los 18 tantos en la Liga Profesional Saudí, una cifra que le permite superar los 17 goles de Cristiano Ronaldo y situarse a solo un paso del líder anotador, Ivan Toney. Su impacto es total, sumando ya 20 dianas en 22 partidos oficiales durante la presente campaña.
Sin embargo, esta efectividad goleadora contrasta drásticamente con su realidad en la Selección Mexicana. Javier Aguirre ha manifestado abiertamente sus reservas sobre el nivel competitivo de la liga árabe, señalando que la falta de visibilidad del torneo dificulta el seguimiento del futbolista. El estratega nacional no solo ha minimizado el entorno donde compite el exjugador del América, sino que también ha argumentado razones tácticas para su ausencia en las últimas convocatorias. Según el seleccionador, el rendimiento de Quiñones en torneos previos no cumplió con sus expectativas, lo que lo sitúa actualmente por detrás de figuras como Raúl Jiménez y Santiago Giménez en el orden de prioridades para el ataque del Tri.
A pesar del escepticismo del cuerpo técnico nacional, el nivel exhibido por Quiñones frente a estrellas internacionales de la talla de Karim Benzema mantiene encendido el debate futbolístico en México. Mientras el Al-Qadsiah se prepara para su siguiente reto contra el Neom Sports Club el próximo 12 de febrero, la presión mediática aumenta sobre si el talento probado debe imponerse a la jerarquía de las ligas donde se milita. Con el Mundial 2026 en el horizonte, la racha del delantero naturalizado obliga a cuestionar si sus números serán suficientes para convencer a un Aguirre que, hasta ahora, parece firme en su postura de considerar la liga saudí como un escenario de segundo orden.