El deporte y la cultura en Almería se han teñido de luto tras confirmarse la muerte de José Bisbal Carrillo, una figura que trascendió las cuerdas del cuadrilátero para convertirse en un referente de superación. A los 84 años y rodeado de sus seres queridos, el exboxeador se despidió después de transitar una etapa difícil marcada por una enfermedad degenerativa que su hijo David visibilizó con profundo respeto en fechas recientes. El propio artista fue el encargado de compartir la noticia a través de sus plataformas digitales, rindiendo un último tributo a quien no solo fue su progenitor, sino también su mayor ejemplo de disciplina y fortaleza.
Nacido a finales de 1941, José Bisbal escribió las páginas más gloriosas del pugilismo en su tierra natal al ser el primer almeriense en alcanzar la gloria nacional. Su trayectoria profesional estuvo definida por una tenacidad inquebrantable que lo llevó a conquistar el campeonato de España en siete ocasiones, además de abrir fronteras para el deporte nacional con combates internacionales en escenarios tan distantes como Suecia. Con casi un centenar de peleas a sus espaldas, su récord de victorias y su estilo único lo consolidaron como un pionero que elevó el nombre de Almería a los niveles más altos de la competición durante las décadas de su actividad.
Más allá de sus logros deportivos, el vacío que deja Bisbal Carrillo se siente profundamente en su núcleo familiar, compuesto por su esposa María Ferre y sus tres hijos, quienes lo acompañaron hasta el último aliento. El impacto de su partida ha generado una ola de reacciones en el ámbito deportivo, destacando las condolencias de la UD Almería, club que ha querido honrar la memoria de quien consideran una leyenda eterna de la ciudad. Su historia, que pasó del brillo de los cinturones de campeón a la resistencia silenciosa frente al olvido, queda ahora grabada como un testimonio de orgullo para una provincia que hoy llora a uno de sus hijos más ilustres.