El fútbol español se paraliza con el inicio de las semifinales de la Copa del Rey, una instancia que promete emociones fuertes bajo un formato de ida y vuelta. El primer gran foco de atención se sitúa en San Mamés, donde el Athletic Club recibirá a la Real Sociedad en una edición más del derbi vasco. El técnico local, Ernesto Valverde, enfrenta un rompecabezas táctico debido a las numerosas bajas por molestias físicas y procesos virales, confirmando que la alineación dependerá más de los informes médicos que de la jerarquía. En medio de esta emergencia, destaca la titularidad del portero mexicano Álex Padilla, quien tendrá la responsabilidad de defender el arco ante una Real Sociedad que llega con diez partidos invicta y con la confianza renovada bajo el mando de Pellegrino Matarazzo.
De forma paralela, el vigente campeón, FC Barcelona, se medirá ante un Atlético de Madrid hambriento de gloria tras más de una década sin alcanzar una final de esta competición. El primer asalto se librará en la capital española, condicionado también por las dudas físicas de estrellas como Raphinha en el bando catalán y Nico González en el conjunto colchonero. Mientras Hansi Flick confía en el desequilibrio de Lamine Yamal para inclinar la balanza, Diego Simeone espera potenciar su ataque con el reciente aporte goleador de Ademola Lookman. Ambos equipos saben que la serie se definirá en marzo, pero el resultado de estos primeros 90 minutos marcará el rumbo hacia el estadio de La Cartuja.
La expectativa por llegar a la final del 18 de abril es máxima para las cuatro instituciones, cada una con una motivación particular. Para la Real Sociedad, representa la posibilidad de jugar una final con público tras décadas de espera, mientras que para el Athletic, el Barça y el Atlético, significa la oportunidad de asegurar un trofeo que salve o corone su temporada. Con las transmisiones programadas para la tarde en México, la afición podrá seguir de cerca estos duelos de estrategias donde el cansancio acumulado y la profundidad de las plantillas serán tan determinantes como el talento sobre el césped.