La aventura internacional de los Pumas de la UNAM llegó a su fin de manera estrepitosa, dejando un sabor amargo en el seno del club. Tras caer con un marcador global de 4-2 ante el San Diego FC, el director técnico Efraín Juárez no utilizó eufemismos para describir la situación y calificó la eliminación de la Copa de Campeones de Concacaf como un fracaso rotundo. El timonel mexicano fue enfático al señalar que, por la jerarquía de la institución, el objetivo mínimo era avanzar de fase, reconociendo que la clasificación se les escapó de las manos por unos "desastrosos" 20 minutos vividos en California que condicionaron todo el cruce.
A pesar de la caída, Juárez rescató la actitud ofensiva de sus dirigidos, quienes generaron múltiples oportunidades de peligro que no pudieron capitalizar. El entrenador destacó la actuación del guardameta rival, Pablo Sisniega, cuyas ocho intervenciones clave frustraron los intentos de remontada de los capitalinos. Según el estratega, aunque existe frustración por el resultado, el equipo recuperó una identidad dinámica y agresiva en la cancha que no se veía en tiempos recientes, estableciendo un estándar de juego que, a su juicio, no debe disminuir a pesar del golpe anímico sufrido.
Sin tiempo para lamentaciones profundas, el conjunto universitario debe centrar ahora todas sus energías en el torneo local. Juárez instó a su plantilla a dar vuelta a la página de inmediato para enfocarse en el compromiso de este viernes frente al Puebla en el Estadio Cuauhtémoc. El cuerpo técnico priorizará la recuperación física de los jugadores tras la alta carga de partidos, con la misión de mantener el nivel competitivo mostrado en la serie internacional pero con la eficacia necesaria para escalar posiciones en la Liga MX.