El Estadio AKRON vibró con una de las imágenes más icónicas del Clausura 2026 durante el enfrentamiento más esperado del futbol mexicano. Armando "Hormiga" González fue el encargado de abrir el marcador para el Guadalajara tras aprovechar un centro preciso de Richard Ledezma y un rebote en el área pequeña. Sin embargo, más allá de la anotación que venció a Luis Ángel Malagón, el momento alcanzó su punto máximo de emoción cuando el delantero se dirigió al banderín de córner para ejecutar el famoso "baile del robot". Este gesto fue un tributo directo a Erick "Cubo" Torres y su histórica celebración en el Clásico Nacional de 2011, logrando una conexión instantánea entre la nueva generación de futbolistas y la memoria colectiva de la afición.
Para González, este gol representó una redención personal tras haber fallado oportunidades claras en los primeros minutos del encuentro. El atacante, quien ha citado a su padre y a Javier Hernández como sus grandes referentes, encontró en este festejo la manera ideal de reafirmar la identidad del club en un momento de plenitud deportiva. Bajo la dirección de Gabriel Milito, las Chivas han hilado una racha impresionante de victorias que alimenta la ilusión de sus seguidores, quienes no ven a su equipo levantar un título desde la época de Matías Almeyda en 2017. La anotación de la "Hormiga" no solo significó una ventaja parcial, sino un mensaje de crecimiento y respeto a la tradición rojiblanca frente a su acérrimo rival.
El Rebaño Sagrado llega a este tramo del torneo con un ritmo envidiable, acumulando triunfos ante equipos como Pachuca, Querétaro y Mazatlán, lo que los posiciona como serios aspirantes al campeonato. La prueba de fuego para mantener este impulso llegará el próximo sábado 21 de febrero, cuando visiten al Cruz Azul en el Estadio Cuauhtémoc. Con el ánimo renovado por la victoria en el Clásico y la consolidación de nuevos ídolos como González, el Guadalajara busca demostrar que su buen funcionamiento no es casualidad y que están listos para romper la sequía de casi una década sin trofeos en sus vitrinas.