El legendario luchador Jesús Juárez Rosales, conocido mundialmente por dar vida a KeMonito, ha escalado su conflicto legal con el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) al ámbito político y social. A través de un mensaje público, el intérprete solicitó la intervención directa de la presidenta Claudia Sheinbaum y de las autoridades de seguridad capitalinas, denunciando una campaña de hostigamiento que se ha extendido por casi tres años. Según su testimonio, el personal jurídico de la empresa ha bloqueado sistemáticamente sus presentaciones en eventos privados, dejándolo en una situación de vulnerabilidad económica que afecta tanto su sustento familiar como el acceso a sus tratamientos médicos.
La disputa central radica en la propiedad y el uso del personaje que Juárez Rosales creó y personificó desde el año 2002. Mientras el CMLL lo reclama como propio, el luchador sostiene que él es el autor intelectual y el único responsable del vínculo emocional que la figura generó con la afición mexicana. Esta pugna ha derivado en persecuciones legales y el envío de documentos intimidatorios a sus lugares de trabajo, acciones que Juárez califica como un "desprecio" a su carrera de más de 20 años. El atleta asegura que no busca ventajas indebidas, sino un trato equitativo y el pago de adeudos que la organización mantiene con él tras años de servicios.
A pesar de los intentos previos por alcanzar un acuerdo conciliatorio, la relación entre el CMLL y su antigua estrella se encuentra en un punto crítico de ruptura. Juárez Rosales enfatizó que ha sido víctima de violencia y humillaciones durante este proceso, apoyándose únicamente en el respaldo de sus seguidores para visibilizar su causa. Con este llamado a las altas esferas del gobierno, el creador de KeMonito espera poner fin a lo que describe como un bloqueo laboral injusto, permitiéndole retomar su actividad profesional bajo un marco de legalidad y respeto a sus derechos como trabajador y autor.