La noticia que el mundo del fútbol americano esperaba finalmente se ha materializado. Apenas diez días después de coronarse campeones de la NFL con una contundente victoria sobre los New England Patriots, los Seattle Seahawks han hecho oficial el inicio de su proceso de venta. Aunque la directiva había intentado calmar los rumores antes de la gran final, el anuncio confirma que la organización busca un nuevo rumbo tras haber sumado el segundo título a sus vitrinas. Esta decisión marca el fin de una era para un equipo que se encuentra en la cima de su rendimiento deportivo.
La venta es el resultado de las instrucciones finales de Paul Allen, cofundador de Microsoft y anterior propietario del equipo, quien falleció en 2018. Su hermana, Jody Allen, ha liderado la transición de los activos del fideicomiso, cumpliendo con el deseo del magnate de vender sus equipos profesionales para destinar los fondos a causas filantrópicas. Este movimiento sigue los pasos de los Portland Trail Blazers de la NBA, cuya venta también se formalizó recientemente, consolidando la desincorporación de las grandes joyas deportivas del patrimonio de los Allen.
Se estima que la transacción podría alcanzar una cifra sin precedentes en la liga, con valoraciones que oscilan entre los 7,000 y 8,000 millones de dólares. De concretarse en estos rangos, superaría con creces el récord establecido por los Washington Commanders en 2023. El banco de inversión Allen & Company, junto al bufete Latham & Watkins, liderarán las negociaciones que se extenderán durante gran parte de 2026. Al final del camino, el acuerdo definitivo deberá recibir el visto bueno de los demás propietarios de la NFL para formalizar el traspaso de uno de los equipos más exitosos de la actualidad.