El partido de ida del playoff de la UEFA Champions League entre el Benfica y el Real Madrid ha derivado en una crisis institucional debido a graves incidentes de racismo. El Benfica de Lisboa anunció este viernes la apertura de una investigación formal para identificar a dos seguidores que, portando la camiseta del club, fueron grabados realizando gestos simiescos dirigidos al delantero brasileño Vinícius Júnior. Un portavoz del equipo luso fue tajante al declarar que, en caso de ser socios, el procedimiento administrativo culminará en su expulsión inmediata, buscando desmarcar a la entidad de estas conductas discriminatorias.
La tensión en el Estadio da Luz escaló tras el único gol del encuentro, anotado por el propio Vinícius. Durante la celebración, el brasileño denunció ante el árbitro que el delantero argentino del Benfica, Gianluca Prestianni, le profirió insultos racistas. Aunque Prestianni no fue sancionado en el campo debido a que cubrió su boca con la camiseta al hablar, la UEFA ya inició una investigación por "comportamiento discriminatorio". Por su parte, el Benfica ha cerrado filas en torno a su jugador, calificándolo como víctima de una "campaña de difamación", a pesar de la evidencia que circula en redes sociales sobre el comportamiento de sus aficionados en las gradas.
El Real Madrid no ha permanecido indiferente y confirmó haber entregado a la UEFA todas las pruebas audiovisuales disponibles sobre los incidentes que obligaron a detener el juego durante diez minutos. Mientras la cuenta de figuras internacionales como Rio Ferdinand han dado visibilidad global al video de los agresores, el máximo organismo del fútbol europeo deberá determinar las sanciones correspondientes para los implicados y el club. Este episodio añade un nuevo y amargo capítulo a la lucha contra el racismo en el fútbol europeo, centrando nuevamente el foco en la protección de los jugadores frente a la hostilidad en los estadios.