El invicto Floyd Mayweather ha decidido interrumpir un retiro de nueve años para volver a calzarse los guantes en combates profesionales de alto nivel. A punto de cumplir 49 años, quien fuera el máximo exponente del boxeo estadounidense durante más de una década busca recuperar el protagonismo que dejó en 2017 tras su millonaria victoria frente a Conor McGregor. Aunque desde entonces se mantuvo activo mediante lucrativas exhibiciones frente a personalidades de internet y figuras mediáticas, esta nueva etapa con CSI Sports marca un giro radical hacia la competencia real, sumándose a la tendencia de leyendas como Manny Pacquiao que han optado por reabrir sus expedientes deportivos en la madurez.
Este sorpresivo retorno se produce en un contexto de turbulencias financieras y legales para el ex campeón de cinco divisiones, cuya faceta de "Money May" parece enfrentar desafíos fuera del cuadrilátero. A principios de este año, el púgil inició una ambiciosa demanda de 300 millones de dólares contra Showtime Networks por presuntos fallos en la protección de sus intereses comerciales frente a antiguos asesores. Estos litigios, sumados a reclamaciones por deudas de alquiler en Nueva York y disputas con joyeros de renombre, dibujan un panorama complejo que podría haber influido en su necesidad de generar los masivos ingresos que solo los combates oficiales de élite pueden garantizar.
A pesar de la incertidumbre sobre si sus famosas habilidades defensivas y su velocidad se mantienen intactas a las puertas de los 50 años, Mayweather ya calienta motores con una agenda cargada de compromisos de alto perfil. Antes de su reaparición profesional, tiene previsto un duelo de exhibición contra Mike Tyson para el segundo trimestre del año, un evento que servirá de antesala para medir su estado físico actual. De concretarse sus planes, el boxeador intentará extender su récord perfecto de 50-0 en un escenario deportivo que ha cambiado drásticamente desde su última gran pelea, pero que sigue cautivado por la capacidad de convocatoria del que fuera el rey del pago por evento.