La redención de Ryan García alcanzó su punto máximo este sábado en una exhibición de boxeo que rozó la perfección técnica. El púgil de Victorville, California, no dejó espacio a las dudas y se impuso por decisión unánime ante el texano Mario Barrios, arrebatándole el cinturón de peso wélter del Consejo Mundial de Boxeo. Desde el primer asalto, García marcó el ritmo del combate al derribar a su oponente con un potente volado de derecha apenas iniciadas las acciones, estableciendo una superioridad que se mantuvo constante durante los doce capítulos. Las tarjetas de los jueces, con puntuaciones de 119-108, 120-107 y 118-109, reflejaron la abismal diferencia de desempeño sobre el cuadrilátero.
Bajo la tutela de su padre, Henry García, quien regresó a la esquina para este compromiso, el joven boxeador mostró una madurez estratégica poco vista en sus presentaciones anteriores. A pesar de haber lastimado a Barrios en diversas ocasiones, especialmente en el quinto asalto, García evitó caer en la precipitación y gestionó sus energías con paciencia, utilizando combinaciones precisas que neutralizaron cualquier intento de respuesta del ahora exmonarca. El control fue tal que incluso se permitió gestos de confianza hacia la esquina rival, mientras el público celebraba el retorno de una de las figuras más mediáticas y polarizantes del deporte actual.
Esta victoria llega como un respiro necesario para la carrera de García, quien en los últimos tres años se vio envuelto en una espiral de sanciones por dopaje, suspensiones disciplinarias y conflictos legales que amenazaron con retirar su nombre de la élite. En la misma jornada, la cartelera sufrió ajustes de último momento tras la baja por enfermedad del invicto Richardson Hitchins, aunque la tensión se mantuvo alta gracias a Gary Antuanne Russell, quien logró retener su corona superligera de la AMB tras superar al japonés Andy Hiraoka en un duelo intenso que completó una noche de definiciones clave para el boxeo internacional.