La selección femenina de Irán disputó este lunes su primer partido en la Copa Femenina de Asia 2026, cayendo 3-0 ante Corea del Sur en Perth, Australia. El debut del equipo persa, su primera participación desde 2002, se desarrolló en un contexto marcado por la escalada de tensión en Oriente Medio.
El sábado anterior, Israel y Estados Unidos lanzaron un ataque conjunto contra Irán, que presuntamente dejó alrededor de 555 muertos, según informes de la Media Luna Roja. En represalia, Teherán inició una ofensiva que afectó a países como Catar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kuwait.
En la rueda de prensa previa al partido, la entrenadora Marziyeh Jafari evitó referirse a la situación política en Irán, incluyendo la muerte del líder supremo Alí Jameneí, quien gobernó durante 37 años. Tampoco abordó el impacto del conflicto en el ánimo del equipo.
Activistas por los derechos de las mujeres han celebrado la clasificación del equipo femenino, visto como un símbolo de resistencia frente a las restricciones impuestas por el régimen iraní, como el uso obligatorio del velo. Las protestas por estos temas en años recientes dejaron cientos de muertos, según organizaciones de derechos humanos.
Irán enfrentará a Australia el jueves y a Filipinas el domingo en su grupo. El equipo busca sumar experiencia tras una larga ausencia en competiciones continentales.