CUATRO integrantes de la selección nacional femenina de fútbol de Irán han retirado formalmente sus solicitudes de asilo político en Australia y ya iniciaron los trámites para regresar a su país, informó este sábado la agencia iraní Tasnim. La decisión se suma al retorno de una veintena de jugadoras que partieron desde Sídney con destino a Irán vía Kuala Lumpur la noche del martes.
Originalmente, cinco futbolistas presentaron solicitud de asilo en territorio australiano tras participar en la Copa Asiática Femenina 2026, a la que llegaron antes del estallido del conflicto interno en Irán. Posteriormente, dos más se sumaron a la petición, elevando a siete el número de jugadoras que buscaban protección internacional. Sin embargo, cuatro de ellas han decidido ahora regresar, dejando a tres compañeras aún en paradero desconocido en Australia, donde mantienen sus peticiones activas por temor a represalias del régimen islámico.
El caso ha generado tensión diplomática y atención internacional, especialmente tras las acusaciones de "traidoras" lanzadas por medios oficiales iraníes contra las jugadoras que inicialmente se negaron a cantar el himno nacional durante su debut frente a Corea del Sur. En partidos posteriores, el equipo sí entonó el himno, lo que generó especulaciones sobre presiones externas.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Ismail Bagaei, emitió un mensaje en redes sociales el martes instando a las deportistas a regresar, asegurando que serían recibidas con respeto y sin represalias. No obstante, organizaciones de derechos humanos continúan alertando sobre el riesgo que enfrentan las mujeres que desafían públicamente normas impuestas por el gobierno iraní.
Las futbolistas que optaron por permanecer en Australia podrían enfrentar complicaciones diplomáticas si finalmente son localizadas y solicitadas por las autoridades iraníes. Mientras tanto, el caso pone en evidencia las tensiones entre el deporte, la política y los derechos humanos en contextos autoritarios.