En una noche histórica para el béisbol venezolano, la selección nacional conquistó su primer Clásico Mundial tras vencer 3-2 a Estados Unidos en el LoanDepot Park, en un partido que se definió en la novena entrada con un doble remolcador de Eugenio Suárez que impulsó a Javier Sanoja. La hazaña, lograda ante un estadio repleto de fanáticos venezolanos, corona a Venezuela como la mejor selección del planeta en el certamen más importante del béisbol internacional.
El partido, de alto voltaje emocional, estuvo marcado por el dominio del pitcheo venezolano. Eduardo Rodríguez, abridor titular, lanzó cuatro entradas sólidas, permitiendo solo un hit y retirando a una ofensiva estadounidense cargada de estrellas como Aaron Judge, Bryce Harper y Bobby Witt Jr. El bullpen tricolor, con actuaciones clave de Eduard Bazardo, José Buttó, Andrés Machado y el cerrador Daniel Palencia, mantuvo a raya a los norteamericanos, que apenas conectaron tres imparables durante todo el juego.
Venezuela abrió el marcador en la tercera entrada, cuando Salvador Pérez anotó tras un elevado de sacrificio de Maikel García. El receptor de los Kansas City Royals había llegado a tercera por un error del lanzador Nolan McLean. En la cuarta entrada, Wilyer Abreu amplió la ventaja con un jonrón solitario, su segundo del torneo, para poner el 2-0.
La ofensiva estadounidense, en blanco durante siete entradas, despertó en la octava. Con dos outs y un corredor en base, Bryce Harper conectó un jonrón de dos carreras ante Andrés Machado, igualando el marcador 2-2 y enviando el partido a la novena entrada en condición de muerte súbita.
Pero Venezuela no se desmoronó. Luis Arráez comenzó la parte alta de la novena con una base por bolas, fue reemplazado por el corredor emergente Javier Sanoja, quien robó segunda base tras una revisión de video. Acto seguido, Eugenio Suárez conectó un doble al jardín izquierdo, anotando a Sanoja con la carrera del campeonato. En el cierre, Palencia retiró a Kyle Schwarber y Gunnar Henderson, y ponchó a Roman Anthony para sellar la gloria.
El camino de Venezuela al título incluyó seis victorias y una sola derrota, sufrida ante República Dominicana en la fase de grupos. En cuartos de final eliminó a Japón (8-5) y en semifinales superó a Italia (4-2). Esta es la primera final que disputa Venezuela en la historia del Clásico Mundial, y la primera que gana.
El triunfo representa un hito deportivo y social para Venezuela, un país que celebra con orgullo un logro colectivo en medio de una profunda crisis. El estadio, rebautizado por una noche como "Caracas Park", vibró con cánticos, banderas y lágrimas de alegría. El béisbol, una vez más, unió a una nación.