El entrenador de la Selección Mexicana, Javier Aguirre, no bajó la guardia tras el empate 0-0 ante Portugal en el Estadio Azteca, partido que marcó el regreso del Tricolor al coloso de Santa Úrsula tras más de dos años. Frente a una afición exigente que no solo abucheó al equipo, sino que incluso coreó "¡olé!" a favor del rival y lanzó el grito homofóbico —esta vez contra el portero mexicano Raúl Rangel—, el técnico conocido como "El Vasco" emitió un mensaje claro: los jugadores deben tener carácter y asumir la presión.
"Tuvimos el mejor escenario posible realmente. Lo he dicho hasta el cansancio: aquí hay que tener pantalones y tamaños porque la afición es exigente, y nos pide ganar y jugar bien", afirmó Aguirre en rueda de prensa. El entrenador reiteró que competir bajo escrutinio forma parte del compromiso de vestir la camiseta nacional, y que su objetivo es construir un equipo con identidad, capaz de mantener la compostura incluso frente a selecciones de élite.
El partido, disputado en el marco de la preparación para el Mundial 2026, generó más de 80 mil asistentes y altas expectativas. Sin embargo, el desempeño del equipo no convenció, lo que derivó en reacciones hostiles en las gradas. A diferencia de lo habitual, el grito homofóbico fue dirigido al propio guardameta mexicano, un hecho que generó rechazo en redes sociales y medios de comunicación.
Aguirre, lejos de justificar los insultos, centró su enfoque en la respuesta de los jugadores: "Quiero que el jugador no se esconda, que pida la pelita, que no pida el cambio porque le dio un calambre. Quiero que muestren personalidad y la demostraron, jugaron, intentaron hasta el final y enfrente estaba Portugal, que nos había ganado 5 de 6 y no es fácil, son equipos de top 10".
El técnico consideró justo el resultado y destacó el esfuerzo del equipo frente a un rival de élite. No obstante, su mensaje fue una advertencia directa a quienes aspiran a formar parte de la lista final para el Mundial: la exigencia será constante, y solo quienes tengan fortaleza mental podrán resistirla. Con el estreno del Estadio Banorte en el horizonte y la responsabilidad de competir como anfitriones en 2026, Aguirre dejó en claro que la mentalidad será tan importante como el rendimiento técnico.