Durante la época más exitosa de Julio César Chávez en el boxeo mexicano, el propio excampeón reveló que un polémico presidente estadounidense intentó tomar el control de su carrera profesional en Estados Unidos.
En una entrevista concedida a Adrián Marcelo, Chávez explicó que Donald Trump, entonces solo un empresario inmobiliario, mostró un fuerte interés en comprar su contrato cuando el sonorense llenaba arenas y generaba millones en pay‑per‑view. “Donald Trump quiso comprar mi contrato, imagínate… yo peleé en su hotel dos veces y él tenía mucho interés en llevar mi carrera”, declaró el exboxeador.
El acercamiento se facilitó porque varias de sus peleas se realizaron en hoteles de la cadena Trump, lo que permitió al magnate observar de cerca el potencial comercial del pugilista. Sin embargo, Chávez ya estaba atado a un acuerdo con el legendario promotor Don King, al que describió como “casi de por vida”. “Yo ya tenía un contrato con Don King, y él era muy fuerte. Prácticamente era un contrato de por vida, y no se pudo hacer nada”, puntualizó.
Según el boxeador, la relación con King le garantizaba una bolsa fija, pero le impedía conocer la verdadera magnitud de los ingresos generados por sus peleas. “Yo, como no lo sabía… pudiendo cobrar hasta 15 o 20”, recordó, aludiendo a los millones de dólares que pudo haber percibido.
Chávez también criticó la estructura del boxeo de la época, en la que los promotores concentraban el poder y limitaban la autonomía de los atletas. “Don King era muy transa”, afirmó sin rodeos, reconociendo que la opacidad del negocio le hizo perder sumas millonarias en la mejor etapa de su carrera.
El relato del excampeón ilustra cómo, en las décadas dominadas por promotores poderosos, figuras como Trump podían intentar influir en la trayectoria de un deportista, pero los contratos con promotores como King cerraban la puerta a cualquier negociación independiente.