El atleta keniano Sabastian Sawe, quien el domingo pasado cruzó la línea de meta del Maratón de Londres en 1 hora 59 minutos y 30 segundos, fue recibido como un héroe al aterrizar en el Aeropuerto Internacional Jomo Kenyatta. La bienvenida incluyó cañones de agua, una corona tradicional y una procesión de bailarines que entonaron cantos folclóricos.
El ministro de Deportes, Salim Mvurya, acompañó a los padres de Sawe y destacó que la hazaña representa “una victoria para Kenia”. En declaraciones a The Associated Press, Sawe expresó su orgullo por haber alcanzado “un gran logro en la vida” y anunció su intención de “bajar aún más el récord”.
Sawe, de 25 años, se convirtió en la primera persona en romper la legendaria barrera de las dos horas en una maratón oficial, superando el récord mundial anterior en 65 segundos. El corredor había ganado previamente el Maratón de Valencia (2:02:05) y defendía su título en Londres.
Durante la ceremonia, el atleta fue adornado con una corona tradicional que simboliza la victoria y subió a un vehículo oficial de lujo. El ministro anunció que se organizará una celebración pública el jueves, donde el público podrá rendirle homenaje.
Los padres de Sawe recordaron su infancia, señalando que ya mostraba destellos de grandeza. Su madre relató que el niño corría a toda velocidad incluso durante la hora del baño, mientras que su padre recordó haber visto la carrera del domingo en la casa de su hermano, pues su televisor no tenía señal clara.
Sabastian Sawe fue introducido al atletismo profesional por su tío, Abraham Chepkirwok, quien compitió en los 800 metros para Uganda en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Con su récord, Sawe no solo escribe una página histórica para el deporte keniano, sino que también redefine los límites de la capacidad humana.