En un mensaje grabado antes de iniciar su entrenamiento, las gimnastas Adirem Tejada Amaro, Julia Gutiérrez Pereyra, Dalia Alcocer Piña y Kimberly Salazar dirigieron una denuncia pública a la Federación Mexicana de Gimnasia, a la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) y al Comité Olímpico Mexicano (COM). Señalaron episodios de maltrato psicológico que, según ellas, han sido ignorados por las autoridades deportivas.
El llamado de las atletas se centra en la exigencia de que las instituciones actúen con humanidad y responsabilidad, escuchando a quienes representan al país en el ámbito internacional. Hasta la fecha, ninguna de las organizaciones ha emitido un pronunciamiento oficial.
Las deportistas manifestaron su temor de ser excluidas de futuros procesos de selección, particularmente del clasificador a los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026, que se celebrarán en Santo Domingo, República Dominicana. "Ya no podemos seguir guardando silencio. Somos atletas, pero también somos humanos", afirmó Kimberly Salazar, mientras que Julia Gutiérrez advirtió: "Tenemos miedo de ser sacadas en el proceso, de perder años de esfuerzo y de no poder representar a nuestro país".
Dalia Alcocer amplió la denuncia, indicando que los abusos no son recientes, sino que forman parte de una cultura que ha afectado a generaciones anteriores de gimnastas. La atleta subrayó la necesidad de poner fin a esas conductas para garantizar un entorno seguro y respetuoso.
El equipo mexicano de gimnasia rítmica alcanzó un hito histórico en los Juegos Olímpicos de París 2024, debutando en la modalidad de conjuntos y finalizando en el duodécimo lugar con 57.500 puntos. Sin embargo, la actual controversia pone en relieve la fragilidad del apoyo institucional y la urgencia de medidas concretas para proteger a las atletas.