En la final de la Copa de Rusia, el Spartak Moscú se impuso al FC Krasnodar en la tanda de penales (4-3) tras empatar 1-1 en tiempo reglamentario, logrando su título número 32. El delantero argentino Pablo Solari anotó el único gol del partido, convirtiéndose en figura clave del triunfo.
Durante la celebración, los jugadores recibieron el trofeo de cristal y posaron para fotografías con los aficionados. En un momento inesperado, Solari tomó el trofeo nuevamente, lo levantó y, al descenderlo, lo golpeó con la rodilla, provocando que el objeto se partiera en dos.
El incidente quedó registrado por varios reporteros presentes y rápidamente se difundió en redes sociales, generando carcajadas entre los presentes y una ola de comentarios en Twitter bajo el hashtag #SolariTrophyBreak.
El Spartak Moscú, pese al percance, mantuvo el buen ánimo y celebró el campeonato, mientras el club anunció que el trofeo será reemplazado y que se tomarán medidas para evitar futuros accidentes durante las celebraciones.
El episodio subraya la pasión y el entusiasmo que acompañan a los triunfos futbolísticos, recordando que, a veces, la euforia puede derivar en momentos inesperados y cómicos.