El 25 de mayo de 2026, después de que Pumas cayera 2-1 ante Cruz Azul en la final del Clausura, Uriel Antuna utilizó sus redes sociales para publicar una carta dirigida a la afición auriazul. En ella, el jugador explicó que su falta imprudente en el tiempo complementario, que provocó su expulsión, fue el factor decisivo que desbalanceó al equipo y costó el título.
Con tono calmado y un evidente sentimiento de arrepentimiento, Antuna agradeció a los seguidores por permitirle volver a sentir la pertenencia al club y por recibir a su familia con calidez. Destacó el apoyo del cuerpo técnico, los compañeros, el personal médico, utileros, masajistas, nutriólogos y la directiva, subrayando que esa acogida facilitó su proceso de adaptación desde su llegada a la cantera.
El futbolista reconoció que, aunque no se alcanzó el objetivo planteado, el conjunto logró recuperar la identidad, el carácter, la garra y el espíritu de lucha que definen a Pumas. «También me gustaría disculparme por lo sucedido. Aunque no se logró el objetivo que nos habíamos puesto como equipo, recuperamos todos juntos, como familia, la identidad del club, el carácter, la garra y la lucha que caracteriza a Pumas», escribió Antuna.
En la parte final de la carta, el jugador manifestó su determinación de no rendirse ni abandonar la institución. Aseguró que el equipo volverá fortalecido y que seguirá intentando el campeonato por el club, por la afición que lo apoya cada fin de semana y por las familias de los jugadores, que merecen una alegría después de años de espera. Concluyó con una bendición: «Que DIOS bendiga a Pumas y a esta hermosa institución».