En una reunión bilateral celebrada los días 4 y 5 de marzo de 2026 en Washington D.C., representantes de México, Estados Unidos y Canadá firmaron un acuerdo de cooperación para la seguridad del Mundial de fútbol que se jugará en 16 ciudades de los tres países. El pacto contempla la puesta en marcha de sistemas de vigilancia masiva, control fronterizo reforzado y protocolos sanitarios para proteger a los turistas y residentes durante la justa.
México activará el sistema de videovigilancia C5, que instalará hasta 120,000 cámaras en avenidas, estadios y aeropuertos estratégicos. Además, lanzará el Operativo Kukulcán, una estrategia táctica orientada a la prevención y respuesta inmediata ante incidentes, y colocará filtros epidemiológicos en los principales puertos aéreos para mitigar riesgos sanitarios.
Estados Unidos creará una Fuerza de Trabajo a nivel Casa Blanca, coordinada por el FBI y la Agencia de Ciberseguridad e Infraestructura (CISA). Esta unidad reforzará la seguridad en puntos críticos, compartirá inteligencia con autoridades locales y centrará sus esfuerzos en el control fronterizo, anticipando los flujos masivos de viajeros entre los tres países.
Canadá adoptará un modelo de “seguridad integrada” liderado por la Real Policía Montada, que supervisará la vigilancia en las ciudades sede y el monitoreo de sus fronteras, en estrecha colaboración con sus homólogos estadounidenses y mexicanos.
La Organización de los Estados Americanos, la UNICRI y la FIFA respaldan el desarrollo de estándares comunes para la protección en eventos de gran escala, sentando precedentes de cooperación multilateral más allá del torneo.
Para los turistas, las autoridades recomiendan adquirir boletos exclusivamente a través de canales oficiales, usar mochilas transparentes pequeñas, evitar el ingreso de armas y drones, y emplear aplicaciones de transporte reguladas. Asimismo, se sugiere limitar los desplazamientos nocturnos en zonas de alta afluencia.
La magnitud del Mundial 2026 pondrá a prueba la capacidad de México, EE. UU. y Canadá para coordinar respuestas en tiempo real y garantizar la seguridad de millones de personas, consolidando un modelo de cooperación regional que podría servir de referencia para futuros eventos internacionales.