La directiva de los Chicago Bears confirmó este viernes que aprobó avanzar con el desarrollo de un nuevo estadio en la ciudad de Hammond, Indiana. El proyecto, que contempla la construcción de un recinto deportivo sobre un terreno de 362 acres (aproximadamente 146.5 hectáreas) adquirido en 2021 en el antiguo Arlington International Racecourse, busca ofrecer una solución ante la reciente derrota de la ley de megaproyectos en el Senado de Illinois.
La normativa que fracasó el pasado fin de semana habría permitido al equipo evitar los impuestos sobre la propiedad del terreno que posee en Arlington Heights, lo que obligó a la franquicia a explorar opciones fuera del estado. Indiana, por su parte, ya cuenta con garantías legales sobre los impuestos a la propiedad desde febrero, lo que ha favorecido la viabilidad del proyecto indio.
Aunque el anuncio indica que los Bears están dispuestos a trasladarse, no garantiza la mudanza definitiva. ESPN señaló que podría presentarse una contraoferta que mantenga al equipo en Chicago, siempre y cuando la legislación de Illinois se modifique. El presidente de la Cámara de Representantes de Illinois, Emanuel "Chris" Welchex, reiteró que el estado seguirá trabajando para retener a la franquicia, aunque advirtió que el proceso tomará tiempo.
Actualmente, los Bears tienen contrato para jugar en Soldier Field hasta 2033, pero la incertidumbre fiscal y la falta de apoyo legislativo han impulsado la búsqueda de una alternativa. El comunicado oficial incluyó declaraciones del presidente del consejo, George H. McCaskey, y del CEO Kevin Warren, quienes expresaron su optimismo respecto al proyecto indio y su compromiso con los aficionados.
El futuro del equipo dependerá de negociaciones entre ambas jurisdicciones y de la capacidad de Illinois para presentar una propuesta competitiva que garantice la estabilidad financiera del club.