La Ciudad de México vive una semana de lluvias persistentes que han provocado inundaciones y trastornos en la movilidad, situación que se vuelve crítica a escasas horas de la inauguración del Mundial de fútbol 2026, programada para este jueves en el Estadio Coloso de Santa Úrsula.
Los juegos de los Diablos Rojos del México, programados para el viernes y sábado, fueron suspendidos por las condiciones climáticas adversas, lo que evidencia el impacto inmediato del fenómeno sobre eventos deportivos de gran relevancia.
Ante este escenario, la FIFA ha recordado que su protocolo para condiciones meteorológicas extremas faculta al árbitro a detener o suspender un partido cuando exista riesgo para jugadores, cuerpo técnico y público, ya sea por tormentas eléctricas, inundaciones o terreno inadecuado. Cada sede del Mundial debe contar con planes de evacuación y protocolos de emergencia diseñados en conjunto con Protección Civil y los servicios meteorológicos locales.
En México, el encuentro inaugural entre la Selección nacional y Sudáfrica solo se vería amenazado si se detectara una tormenta eléctrica en las inmediaciones del recinto. En contraste, en Estados Unidos el criterio es más estricto: la presencia de un rayo dentro de un radio de 13 km obliga a interrumpir el juego, reanudándose únicamente tras 30 minutos sin descargas.
El Servicio Meteorológico Nacional pronostica lluvias intensas a partir de las 15:00 horas del día del partido, con posibilidades de tormentas que se prolonguen hasta la noche. Las temperaturas rondarán entre 23 °C y 26 °C en la mañana, pero se espera un aumento del riesgo de chubascos al caer la tarde, lo que podría afectar tanto la ceremonia de apertura como el Fan Fest.
La Comisión Nacional del Agua advierte que junio marca el inicio formal de la temporada de lluvias en la capital, incrementando la probabilidad de precipitaciones intensas y actividad eléctrica durante eventos multitudinarios. Los organizadores recomiendan a los aficionados asistir equipados con chamarras e impermeables, ya que el uso de paraguas está prohibido dentro del estadio.
Con la incertidumbre climática presente, la FIFA y las autoridades locales continúan monitoreando la situación para garantizar la seguridad de los asistentes y la continuidad del evento deportivo más importante del planeta.