La Selección de República Checa arribó a Estados Unidos y, en menos de 24 horas, instaló su base de entrenamiento en el Texas Health Mansfield Stadium, en Dallas, con la vista puesta en la fase de grupos del Mundial 2026.
Desde su arribo, el plantel ha mostrado una política de apertura con la comunidad local, combinando sesiones de entrenamiento de alto nivel con actividades familiares y encuentros directos con aficionados, lo que ha favorecido el ánimo y la concentración de los jugadores.
El cuerpo técnico ha priorizado la convivencia y la integración del grupo, considerando la armonía interna como un factor clave para optimizar el rendimiento colectivo. Las instalaciones elegidas ofrecen comodidad y un entorno propicio para la concentración, aspectos que el técnico considera esenciales para enfrentar los retos del torneo.
En la planificación técnica y mental, la mayor atención se dirige al duelo inaugural contra México, programado para el icónico Estadio Azteca. República Checa aspira a imponer su estilo de juego y competir de igual a igual con la selección anfitriona, buscando consolidarse como una de las sorpresas del Mundial.
Con altas expectativas y un enfoque disciplinado, el conjunto checo se prepara para los partidos contra Corea del Sur y México, con la intención de avanzar a la siguiente ronda y dejar una huella significativa en la Copa del Mundo.