En una noche histórica para la ciudad que esperó 27 años para volver a vivir unas Finales de la NBA, los Spurs lograron una victoria crucial al derrotar 115‑111 a los Knicks en el Madison Square Garden. Con este resultado, la ventaja neoyorquina de 2‑0 se redujo a 2‑2, reabriendo la serie al mejor de siete.
El juego comenzó con un arranque sólido de los Spurs, que cerraron el primer cuarto 22‑33. Sin embargo, los Knicks respondieron con un segundo cuarto dominante (42‑24), terminando el medio tiempo con una ventaja de 64‑57. A partir de ahí, la contienda se volvió de alta tensión: Jalen Brunson puso a los Knicks adelante 50‑49 con un triple, pero Victor Wembanyama y sus compañeros respondieron con energía renovada.
En el tercer cuarto, los Spurs recuperaron la delantera 92‑91. El último cuarto fue decisivo: los Spurs anotaron los primeros seis puntos, estableciendo una brecha que los Knicks no pudieron cerrar. Un triple de Wembanyama con falta, inicialmente que habría ampliado la ventaja a 11 puntos, fue anulado tras el desafío de los árbitros, pero el impulso ya estaba a favor de San Antonio.
Wembanyama lideró a los Spurs con 32 puntos, mientras que Stephon Castle aportó 23, Dylan Harper 13, De’Aaron Fox y Julian Champagnie 12 cada uno y Devin Vassell 11. Por su parte, Brunson igualó la cifra de 32 puntos para los Knicks, apoyado por OG Anunoby (28) y Josh Hart (16). Karl‑Anthony Towns sumó 11 puntos y 8 rebotes, y Mikal Bridges apenas anotó una canasta.
La victoria no solo arruina la fiesta en Nueva York, sino que también elimina la posibilidad de una barrida por parte de los Knicks. El próximo partido se jugará en el AT&T Center de San Antonio el sábado 13 de junio, donde ambos equipos buscarán definir el rumbo de la serie.