En la inauguración del Mundial 2026, el Estadio Ciudad de México se llenó para el partido inaugural entre México y Sudáfrica, pero el ambiente en las tribunas encendió un debate sobre quiénes realmente pudieron acceder a la gran fiesta del fútbol.
José Ramón Fernández, reconocido cronista deportivo, criticó enérgicamente la composición del público, afirmando que “hay un alejamiento de la gente pobre, de la gente que va al fútbol, la gente que fue al Pumas, la gente que fue a ver al Cruz Azul, la gente que va al fútbol. Normal, no va a ir al mundial”. Comparó la situación actual con la Copa del Mundo de 1986, cuando “el pueblo fue al mundial, era feliz en el mundial y las calles se inundaban para ir al mundial”.
Las declaraciones de Fernández se suman a las quejas de otros analistas, como David Faitelson, quien también cuestionó el perfil de los asistentes al histórico estadio. Ambas voces resaltan la problemática de los precios elevados de los boletos, la deficiente plataforma oficial de reventa, cancelaciones y el conflicto entre la FIFA y los propietarios de palcos.
El comentario del veterano llega en medio de una serie de controversias que han empañado la organización del torneo, poniendo en evidencia la brecha socio‑económica que, según Fernández, está transformando al Mundial en una fiesta para élites y dejando fuera a la mayoría de los aficionados tradicionales del fútbol mexicano.
Con más de cinco décadas de trayectoria, Fernández ha sido un referente combativo e independiente en el periodismo deportivo, habiendo cubierto decenas de Mundiales y Juegos Olímpicos. Su reciente libro “El Protagonista” (Grijalbo) recoge su visión del deporte y la política en México, y sus palabras siguen siendo un espejo crítico de la realidad social que rodea al fútbol nacional.