En el segundo gol de la Selección Mexicana contra Sudáfrica, anotado por Raúl Jiménez y que selló el 2‑0 del partido inaugural del Mundial, la cámara no solo captó la euforia de los aficionados, sino también a dos jóvenes con sus teléfonos grabando sus propias celebraciones desde las tribunas.
El hecho se viralizó rápidamente en Twitter y TikTok, y pronto recibió la crítica del periodista deportivo David Faitelson, quien calificó la conducta como una muestra de “egocentrismo” y de la “batalla por los likes” que, según él, eclipsa el verdadero disfrute del momento.
Uno de los protagonistas, el influencer conocido como Marck Del Aguila, respondió a la polémica a través de su cuenta de Instagram. En un video de 45 segundos explicó que, según las normas de la FIFA, los aficionados no pueden grabar la acción dentro del campo, por lo que optan por registrar sus reacciones personales. “No se trata de robar la atención del juego, sino de compartir la emoción con nuestra comunidad”, afirmó.
El debate se amplió cuando varios usuarios de redes sociales cuestionaron la pertinencia de grabarse en un evento colectivo. Comentarios como “Nada es más importante que ellos” y “¿Para qué una selfie cuando el país celebra?” se difundieron bajo el hashtag #GolSinSelfie.
Expertos en comunicación digital señalan que la generación de creadores de contenido ha transformado la manera en que se vive el deporte: “Los espectadores ahora son también productores de contenido. La línea entre disfrutar y monetizar se vuelve difusa”, explicó la analista de medios Laura Méndez.
Mientras tanto, la Federación Mexicana de Fútbol no ha emitido pronunciamiento oficial sobre la conducta de los aficionados, aunque recordó que la normativa prohíbe la grabación de la acción dentro del terreno de juego.
El episodio vuelve a poner en el centro del debate la tensión entre la cultura del “selfie” y la tradición del fanático que vive el deporte sin intermediarios digitales.