El reconocido aficionado mexicano conocido como “Caramelo”, presente en el partido entre Colombia y Uzbekistán en el Estadio Ciudad de México, lanzó su característico sombrero de charro intentando entregarlo a un jugador colombiano. El objeto cayó al terreno de juego y, según el video difundido en redes, golpeó los papeles que llevaba una integrante del staff, lo que motivó la intervención de la FIFA.
La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) confiscó el sombrero y, pese a los repetidos pedidos de Caramelo, se negó a devolverlo, citando la estricta prohibición de arrojar cualquier objeto al campo en partidos oficiales del Mundial 2026. El aficionado, acompañado de su hijo “Caramelo Junior”, abandonó el estadio sin su emblemático accesorio.
El incidente subraya los protocolos de seguridad vigentes, que permiten a la FIFA retirar del recinto a cualquier persona que infrinja el reglamento y retener de forma definitiva los objetos lanzados, sin excepciones por la intención del fanático.
A pesar de la controversia, Caramelo y su familia fueron recibidos como celebridades en Guadalajara, sede del próximo duelo México‑Corea del Sur, donde portaron sus tradicionales sombreros personalizados.
Héctor Chávez Ramírez, oriundo de Chihuahua, lleva acompañando a la Selección Mexicana desde la Copa del Mundo de 1986, acumulando más de 478 partidos en 45 naciones. Además de su pasión futbolera, estudió administración de empresas, trabajó en el negocio familiar de joyería y actualmente se dedica al sector inmobiliario comercial, lo que le permite financiar sus viajes y entradas a los partidos.
El caso de Caramelo vuelve a poner en el foco la necesidad de equilibrar la expresión de la afición con la seguridad y el orden en los estadios del Mundial 2026.