En la segunda jornada del Mundial 2026, Sudáfrica logró un empate 1‑1 contra República Checa en el Grupo A, con gol de Teboho Mokoena. Tras el partido, cada uno de los 23 jugadores de los Bafana Bafana recibió joyas y relojes de lujo cuyo valor supera los 50,000 dólares por persona.
El incentivo, proveniente de una alianza comercial entre la Asociación Sudafricana de Fútbol (SAFA) y una firma de joyería estadounidense, no utilizó recursos públicos ni federativos. La entrega marcó un precedente al ser la primera vez que una selección recibe recompensas de este tipo por un empate en fase de grupos.
El gesto provocó un amplio revuelo en redes sociales y medios internacionales. Analistas y aficionados cuestionaron la equidad de premiar un resultado que, en la fase de grupos, no garantiza la clasificación a los dieciseisavos de final. La polémica se intensificó al considerar que Sudáfrica había perdido su debut ante México y aún necesita vencer a Corea del Sur para asegurar su pase.
Para la delegación sudafricana, el premio representó un impulso anímico y una muestra de apoyo comercial que podría abrir la puerta a futuras colaboraciones entre selecciones africanas y marcas internacionales. Mientras tanto, la conversación sobre la legitimidad y el impacto de los incentivos económicos en el deporte sigue activa en la agenda mundialista.