Un video difundido este sábado 21 de junio captura a la princesa Hisako de Takamado, representante de la familia imperial japonesa, y a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, compartiendo el palco VIP del Estadio Monterrey mientras se disputaba el partido número 1,000 de la historia de la Copa del Mundo, entre Japón y Túnez.
El comité organizador de Monterrey FIFA World Cup 2026 calificó la presencia de la princesa como "un orgullo para nuestra sede mundialista" y resaltó la importancia simbólica del evento para la relación entre México y Japón.
La agenda de Hisako incluyó, antes del encuentro, una visita matutina al Mirador del Obispado y, entre jueves y viernes, recorridos por el Jardín Japonés del Nuevo Parque del Agua, donde se instaló una placa conmemorativa en su honor. También se reunió con el gobernador de Nuevo León, Samuel García, y su esposa, Mariana Rodríguez, y visitó el Museo de Historia Mexicana.
La visita fue confirmada en abril tras una reunión en Tokio entre el gobernador García y autoridades japonesas, y subraya el vínculo de la princesa con el deporte; ella acompañó a la selección nipona en el Mundial de Rusia 2018 y ha participado en múltiples eventos organizados por la FIFA.
Mientras la afición japonesa se congregaba en puntos estratégicos de la ciudad, la presencia de la realeza y del máximo dirigente del fútbol mundial contrastó con el debate nacional sobre los elevados precios de los boletos, que oscilan entre 140 y 8,680 dólares. La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que "los boletos son muy caros" y que "poca gente puede pagar un boleto", lo que ha alimentado la discusión sobre el acceso popular a los megaeventos deportivos.
En medio de esta controversia, la imagen de la princesa y de Infantino en el palco de honor se convirtió en un símbolo de la dualidad del Mundial 2026: una celebración de alcance global que, para muchos mexicanos, sigue siendo accesible mayormente a través de pantallas públicas y fan‑fests.