En la jornada previa al encuentro contra Chequia, la Selección Mexicana vivió un momento de tensión cuando Guillermo Ochoa, guardameta veterano con seis Copas del Mundo, se resbaló durante un ejercicio de reacción y desplazamiento. El arquero apoyó mal el pie al cambiar de dirección, perdió el equilibrio y se dobló ligeramente el tobillo, quedando tendido sobre el césped unos segundos.
Compañeros y cuerpo técnico acudieron de inmediato para verificar su estado. Ochoa logró incorporarse por su propio pie y continuó la sesión, lo que sugiere que el susto quedó sin mayores secuelas. Hasta el momento la Federación no ha emitido un parte médico ni ha confirmado ninguna lesión que comprometa su participación.
El incidente se produjo en un momento crítico para el Tri, que busca consolidar el liderato del Grupo A tras vencer a Corea del Sur. El técnico Javier Aguirre podría considerar a Ochoa para los minutos finales del partido, dado que Raúl Rangel ha sido titular en los dos primeros encuentros.
Las imágenes difundidas indican que el problema se originó por un mal apoyo en el terreno, más que por contacto físico o una molestia muscular previa. Algunos reportes apuntan a que la condición del césped pudo haber influido en el resbalón.
Con una trayectoria que incluye más de 150 partidos internacionales, Ochoa sigue siendo una pieza clave por su experiencia y liderazgo. Sin embargo, el episodio recuerda la fragilidad de cualquier percance en la recta final del Mundial, cuando México aspira a avanzar a octavos de final con el plantel completo.