El 13 de junio de 2026, la triatleta mexicana Yuli Flores fue arrollada por una camioneta gris mientras entrenaba en la carretera Federal Toluca‑Tenango, a la altura de Rayón, Estado de México. El impacto le causó una fractura de nariz que le impidió respirar adecuadamente durante cinco días, poniendo en riesgo su vida.
Flores, quien representa al Estado de México en la Federación Mexicana de Triatlón, denunció en sus redes sociales la falta de cultura vial y la ausencia de respeto hacia los ciclistas. Según la atleta, la camioneta se incorporó abruptamente al carril de baja velocidad, interrumpiendo la circulación del grupo de ciclistas que entrenaba en esa vía por falta de alternativas seguras en la región.
“Hoy fui yo, mañana puede ser cualquiera. El accidente pudo haberse evitado si la cultura de tránsito se apegara al reglamento y existiera respeto hacia los ciclistas”, escribió Flores, añadiendo que no se trata de impedir la actividad deportiva, sino de garantizar la seguridad de quienes la practican.
La deportista también criticó la actitud de la conductora y de su aseguradora, señalando que la falta de apoyo y la negativa a asumir la responsabilidad agravaron la situación. “Es injusto que, aun sabiendo que no corrías peligro, no ayudaras y prefirieras pasar 48 horas bajo consejo de tu aseguradora”, afirmó.
Flores solicitó la intervención de autoridades y la concientización de la sociedad para cambiar estas prácticas, enfatizando que la protección de los ciclistas no es solo una cuestión normativa, sino de empatía y reconocimiento de derechos.
La Federación Mexicana de Triatlón y diversos colectivos ciclistas han reiterado la necesidad de infraestructura adecuada y de una cultura vial que proteja a los deportistas, denunciando la indiferencia de las autoridades ante los riesgos cotidianos en las carreteras mexicanas.