Cleveland está trazando una estrategia financiera sin precedentes para volver a contar con LeBron James en su plantilla. La clave del plan sería que James Harden, quien recientemente entró a la agencia libre tras rechazar una opción de $42.3 millones, acepte un contrato con un salario inicial de alrededor de $30 millones, sacrificando parte de sus ganancias futuras.
De concretarse el acuerdo, la nómina de los Cavaliers se acercaría al límite salarial proyectado por la NBA para la próxima temporada, estimado en $209 millones. Con ese margen, la franquicia buscaría liberar la plaza del alero Max Strus, cuyo contrato garantiza $16.6 millones, mediante un canje que no implique la absorción de salarios. La liberación de esa plaza activaría la excepción de nivel medio, permitiendo a Cleveland presentar una oferta formal a LeBron.
Según fuentes anónimas citadas por The Athletic, Harden pospondría la firma de su nuevo contrato con Cleveland para dar a la directiva el tiempo necesario de maniobrar en otras operaciones. La reducción salarial de Harden abriría la puerta a una propuesta de $15 millones para LeBron, cifra que, aunque inferior a los $52 millones que percibió la temporada pasada, representa un incentivo adicional para que el rey regrese a Ohio en busca de un quinto anillo.
El posible trío de estrellas —LeBron James, James Harden y Donovan Mitchell— colocaría a los Cavaliers nuevamente como contendientes al trofeo Larry O’Brien, después de haber sido barridos en las Finales de la Conferencia Este por los New York Knicks.
El plan aún depende de la disposición de Harden a aceptar un salario menor y de la capacidad de Cleveland para ejecutar el canje de Strus sin repercusiones salariales. De concretarse, marcaría una de las negociaciones más complejas y estratégicas de la historia reciente de la NBA.