La tragedia golpeó al futbolista argentino Lucas Trejo, quien fue sedado tras pasar varios días entre los escombros del edificio donde vivía su familia, en busca de su esposa Yanina Maranella y sus hijos Aarón y Ainhoa. El terremoto de magnitud 7,0 que azotó La Guaira el 24 de junio dejó cientos de muertos y desaparecidos; el jugador, que se encontraba en Caracas entrenando con el Club Sport Marítimo, regresó inmediatamente a su domicilio al conocerse el desastre.
Al llegar, encontró el edificio colapsado y, ante la ausencia de maquinaria de rescate, comenzó a remover los restos con sus propias manos desde la noche del 24 de junio. La hermana de Lucas, Karen Trejo, informó a través del Noticiero Doce que una amiga del futbolista, en contacto con la familia vía WhatsApp, confirmó la muerte de Yanina, Aarón y Ainhoa el 27 de junio, cuando se localizaron los cuerpos.
El intenso esfuerzo físico y el trauma psicológico provocaron que los médicos decidieran sedar a Lucas Trejo para estabilizar su estado de salud. El club Marítimo, mediante sus redes sociales, comunicó el hallazgo sin vida de la familia el 30 de junio y expresó sus condolencias, añadiendo una oración por el descanso eterno de los fallecidos y por el rescate de otras víctimas.
Karen Trejo describió el delicado estado emocional de su hermano, señalando que el padre del futbolista tuvo que suspender su viaje para acompañarlo. Directivos, entrenadores y compañeros del club reiteraron su apoyo y oraciones al jugador y a su familia.
El caso pone de relieve la magnitud de la catástrofe en La Guaira y la vulnerabilidad de la población, incluida la comunidad deportiva, ante desastres naturales de gran escala.