El domingo 8 de julio de 2026, el partido de octavos de final del Mundial entre México e Inglaterra se convirtió en el evento televisivo más visto del siglo en la República Mexicana, con una audiencia estimada de 60 millones de espectadores, según informó Gabriela Cuevas, coordinadora del Mundial 2026 en México.
Esta cifra representa casi el 46 % de los 130 millones de habitantes del país, según el último censo nacional, y supera cualquier récord previo de audiencia deportiva. Cuevas señaló que, durante el torneo, México rompió su propio récord de audiencia en cuatro ocasiones, siendo el duelo contra Inglaterra el máximo exponente.
El impacto económico del torneo también fue notable. Las tres sedes mexicanas generaron una derrama superior a 50 mil millones de pesos, con una ocupación hotelera que superó el 80 % en la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, y alcanzó el 95 % en Cancún. El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México recaudó 6 500 millones de pesos, mientras que la Profeco atendió a 4 739 casos relacionados con el evento.
En cuanto a asistencia presencial, la FIFA reportó que 789 766 aficionados asistieron a los 13 partidos disputados en territorio mexicano entre el 11 de junio y el 5 de julio. El Estadio Ciudad de México lideró la lista con 404 120 asistentes, seguido por el Estadio Monterrey con 204 716 y el Estadio Guadalajara con 180 930. El icónico Estadio Azteca recibió poco más de 80 000 espectadores para el enfrentamiento contra Inglaterra, a pesar de una hora de retraso provocada por una tormenta.
El ambiente en el Azteca fue vibrante: la afición entonó canciones de Los Ángeles Azules, Juan Gabriel y El Tri, y cantó el himno nacional con una intensidad que estremeció el recinto. Sin embargo, el resultado en la cancha fue desfavorable para México, que cayó 3 – 2 ante Inglaterra, con un doblete de Jude Bellingham y un penal de Harry Kane.
Más allá del resultado deportivo, Cuevas destacó que México formó parte del “mundial más grande que se haya organizado en la historia”, subrayando el legado social y cultural del evento. Se renovaron zonas arqueológicas, museos y se promovieron exhibiciones de juegos de pelota, mientras 99 000 elementos de seguridad bajo el plan Kukulkán y 583 hospitales conformaron la Red Hospitalaria Mundialista.
Las imágenes de la afición mexicana celebrando en calles y plazas públicas fueron difundidas a nivel mundial, proyectando al país como un destino cálido y acogedor. “México abrió sus puertas, mostró su grandeza y demostró que sabe recibir al mundo como nadie”, concluyó Cuevas, resaltando que el legado del Mundial perdurará en infraestructura, economía y, sobre todo, en la memoria de millones de mexicanos.