El Mundial 2026 concluyó en México con la derrota del Tri ante Inglaterra en los octavos de final, pero uno de los episodios más comentados fue el hospedaje de la selección de Irán en Tijuana. Debido a las tensiones entre Estados Unidos e Irán, la delegación no pudo permanecer en territorio estadounidense entre partidos y, con la aprobación de la FIFA, instaló su base de entrenamiento en el Estadio Caliente y el Centro Xoloitzcuintle.
Jorge Hank Rhon, dueño de los Xolos, declaró que, aunque el equipo iraní pagó una renta, “nos costó una buena lana”. La presencia del conjunto asiático obligó a suspender los entrenamientos habituales del primer equipo y de las categorías de fuerzas básicas, lo que generó una pérdida operativa mayor que los ingresos recibidos.
Según el empresario, la FIFA y la delegación iraní cubrieron la renta, pero no hubo ganancia monetaria para el club. “Al final, los costos fueron mayores a lo que recibimos”, puntualizó. La alteración de la rutina diaria del club incluyó la reprogramación de horarios, la limitación de uso de los campos y la reubicación de actividades formativas.
Aun así, Hank Rhon subrayó que el club no dudó en apoyar la iniciativa por ser México anfitrión del torneo. “Al final de cuentas, se trataba de México como anfitrión. Y la anfitrionía se venía hasta Tijuana, qué padre”. Además, destacó que la aprobación de la FIFA a sus instalaciones fue un reconocimiento a la calidad de la infraestructura del club.
El empresario concluyó que la delegación iraní se marchó satisfecha, elogiando el trato recibido tanto por Xolos como por la ciudad de Tijuana. La experiencia, aunque costosa, dejó en evidencia la capacidad de los clubes mexicanos para albergar a selecciones de alto nivel en eventos internacionales.