Andrea Pirlo, de 47 años, confirmó este lunes que ya no figura entre los aspirantes al cargo de seleccionador de la selección italiana de fútbol, pese a haber sido considerado favorito por figuras como Paolo Maldini y Leonardo. La decisión llega en medio de una fuerte controversia generada por su contrato publicitario con la empresa rusa de apuestas deportivas Fonbet y por los resultados poco convincentes de su corta carrera como entrenador.
El presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Giovanni Malagò, aseguró que el nuevo técnico será nombrado “dentro de poco”, aunque lamentó que una decisión basada en criterios deportivos se haya convertido en una polémica pública que le atribuye intenciones que no reflejan su personalidad.
La selección italiana atraviesa una crisis histórica: no ha clasificado a los últimos tres Mundiales (2018, 2022 y 2026). Pirlo, quien dirige actualmente al United FC de los Emiratos Árabes, había sido visto como la opción renovadora, pero su paso por banquillos como Juventus, Karagümrük, Sampdoria y United FC ha sido calificado como “más sombras que luces”.
La prensa italiana indica que la FIGC se opuso desde el inicio al nombramiento de Pirlo, prefiriendo a Antonio Conte, quien está libre tras su salida del Nápoles, o a otros candidatos como Thiago Motta, exjugador italo‑brasileño que dirigió a Bologna y Juventus. La posible reaparición de Conte en la carrera por el puesto ha sido señalada por La Gazzetta dello Sport.
Mientras tanto, la reciente incorporación de Maldini como director técnico de la selección, a menos de tres semanas de su nombramiento, se ve amenazada por la presión de los medios, que sugieren que podría dimitir si se elige a Conte o a Roberto Mancini. La FIGC, por su parte, sigue sin definir una alternativa clara, mientras la nación espera una solución que devuelva la credibilidad al equipo nacional.