Roberto Mancini regresa al banquillo de la Selección italiana como nuevo seleccionador, mientras que Claudio Ranieri asume la dirección técnica del conjunto nacional, informó este martes el presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Giovanni Malagò. Los nombramientos se producen en medio de una profunda crisis institucional que comenzó con la exclusión de Andrea Pirlo por su vínculo con una casa de apuestas rusa y culminó con la renuncia de Paolo Maldini, designado hace apenas quince días.
Malagò explicó que la decisión de excluir a Pirlo fue unilateral y que ni él ni Maldini estaban al tanto de la relación del exjugador con la empresa rusa. La polémica provocó la ruptura entre Maldini y su asesor Leonardo, quienes acordaron “la serena coincidencia de que sus caminos debían separarse”. Con la salida de ambos, la FIGC buscó estabilizar la dirección del equipo nacional mediante la contratación de dos figuras de reconocido prestigio.
Perfil de Roberto Mancini: nacido en Jesi en 1964, el técnico italiano dirigió a Fiorentina, Lazio y, sobre todo, al Inter de Milán, donde conquistó tres Scudetti consecutivos (2006‑2008) y acumuló siete títulos. En 2009 tomó las riendas del Manchester City y, posteriormente, entrenó a Galatasaray y Zenit de San Petersburgo. En 2018 fue nombrado seleccionador de Italia, pero no logró clasificar al Mundial de Catar 2022 tras perder contra Macedonia del Norte en la repesca. Dejó el cargo en 2023 para dirigir a la selección de Arabia Saudí.
Perfil de Claudio Ranieri: exjugador y entrenador con una carrera internacional que incluye triunfos en la Premier League con el Leicester City y pasos por la Serie A, La Liga y la Ligue 1. Su llegada a la FIGC como director técnico busca aportar experiencia táctica y gestión de plantillas, reforzando la estructura que Mancini liderará en el campo.
Los nuevos nombramientos llegan en un momento crítico para la Azzurra, que lleva tres mundiales consecutivos sin clasificar. La FIGC espera que la combinación de la experiencia de Mancini y la visión estratégica de Ranieri permita revertir la situación y devolver a Italia a la élite del fútbol mundial.