En una reunión de emergencia celebrada tras la presentación de la iniciativa de la FIFA, la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (Concacaf) emitió un pronunciamiento unánime en contra de la propuesta de privatizar la Copa del Mundo. Las 41 federaciones miembros demandaron que cualquier cambio estructural de tal magnitud se someta a procesos de gobernanza claros y a la participación de los entes responsables.
El proyecto de la FIFA, anunciado en una conferencia de prensa internacional, contemplaba la creación de una filial cuyo objetivo sería captar más de 4.200 millones de dólares mediante la venta de participaciones minoritarias a capital privado. Según la entidad europea, los recursos recaudados servirían para reforzar los programas globales de desarrollo del fútbol, pero la medida generó una fuerte oposición en el ámbito internacional.
Concacaf argumentó que la iniciativa vulnera los principios de transparencia y equidad que rigen la disciplina, y que la venta de acciones de la Copa Mundial podría comprometer la soberanía de las federaciones y el acceso de los países a la organización del torneo. "Las decisiones estratégicas deben contemplar el futuro colectivo del fútbol, no solo el beneficio económico a corto plazo", declaró el secretario general de la confederación.
El rechazo de Concacaf se produce en un contexto de tensión institucional, donde la UEFA ha amenazado con boicotear la propuesta y otras confederaciones también expresan su inconformidad. La presión sobre la FIFA se intensifica, pues la falta de consenso podría retrasar la implementación del plan y obligar a la entidad a reconsiderar su estrategia de financiación.
Mientras tanto, la comunidad futbolística espera que la FIFA abra un canal de diálogo con las confederaciones y establezca mecanismos de rendición de cuentas antes de avanzar en cualquier proyecto que implique la participación del sector privado en la Copa del Mundo.