En una jugada inesperada, la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) declaró que llevará a cabo un proceso interno de análisis para decidir si respalda o rechaza la propuesta de la FIFA de privatizar los derechos comerciales de la Copa del Mundo. La decisión coloca a México en una posición distinta a la de sus 41 socios de la Confederación de Fútbol de Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf), que votaron de manera unánime en contra de la iniciativa durante su última asamblea.
El proyecto, impulsado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, busca transferir la gestión de los derechos de patrocinio y transmisión a una entidad privada, con el argumento de generar mayores ingresos y una distribución más eficiente. La medida ha generado controversia a nivel global, pues varios gobiernos y federaciones temen que la privatización reduzca la transparencia y el control sobre los recursos que tradicionalmente se destinan al desarrollo del fútbol en sus regiones.
Mientras Concacaf y la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) cerraron filas para rechazar la propuesta, la FMF optó por un camino propio. En un comunicado oficial, el presidente de la FMF, Gerardo Castañeda, señaló que “es responsabilidad de la Federación evaluar todas las aristas de la iniciativa, considerando el impacto económico, deportivo y social que pueda tener para el fútbol mexicano”. Añadió que el proceso de análisis incluirá la participación de expertos en derecho deportivo, representantes de clubes, jugadores y patrocinadores.
El anuncio de la FMF llega en un momento crítico, ya que la FIFA tiene previsto presentar un informe definitivo sobre la privatización en la próxima reunión del Consejo de la FIFA, programada para noviembre de 2026 en Zúrich. De aprobarse, la medida podría redefinir la forma en que se negocian los derechos de transmisión y patrocinio de los próximos mundiales, incluido el de 2026, que se celebrará en Canadá, Estados Unidos y México.
Expertos del sector advierten que la postura de México podría influir en la decisión final de la FIFA. “Si una de las federaciones más grandes de la región muestra apertura, la presión sobre los demás miembros aumentará”, comentó María López, analista de la consultora deportiva SportMetrics. Por su parte, representantes de Concacaf reiteraron su rechazo, argumentando que la privatización “amenaza la equidad y la distribución justa de los recursos entre las asociaciones miembro”.
El proceso interno de la FMF se desarrollará en las próximas semanas y se espera que el resultado sea comunicado antes de la reunión de la FIFA en Zúrich. La comunidad futbolística mexicana y los aficionados seguirán de cerca la evolución de este debate, que podría marcar un antes y un después en la gestión de los derechos comerciales del deporte rey a nivel mundial.