En un extenso comunicado publicado este miércoles, la FIFA admitió que "se han cometido errores" tras la filtración a los medios de la propuesta de crear una sociedad externa, FIFA Forward Enterprise (FFE), destinada a gestionar actividades comerciales y torneos como el Mundial con participación de inversores privados. La organización reconoció que la divulgación prematura del plan generó una crisis de confianza entre sus 211 asociaciones miembro.
Horas después, en el complejo Mohammed VI de Salé, cerca de Rabat, los miembros del Consejo de Dirección presentes en la reunión de urgencia reafirmaron su "pleno apoyo" al presidente Gianni Infantino, describiéndolo como el único responsable elegido por las federaciones. La declaración subraya que, pese a la polémica, la FIFA mantiene su confianza en la gestión de Infantino y en la continuidad de sus proyectos estratégicos.
El proyecto FFE, anunciado la semana pasada, había sido retirado a finales de la semana anterior tras la oposición de la UEFA, la CONCACAF y varios dirigentes nacionales. Sin embargo, la controversia no cesó. Altos cargos de la FIFA, como el director de desarrollo del fútbol mundial Arsène Wenger y el secretario general Mattias Grafström, expresaron su descontento en comunicaciones internas, calificando la situación de "triste y condenable".
Desde el exterior, la presión se intensificó. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, y su homólogo británico, Andy Burnham, criticaron duramente a Infantino, señalando que la falta de consulta del plan con el equipo directivo debería ser "fatal" para su mandato. La UEFA, por su parte, notificó que está considerando emprender acciones legales contra la FIFA por la gestión del proyecto.
En medio de la controversia, Infantino sigue como único candidato declarado para la reelección en la Asamblea de la FIFA prevista para marzo de 2027 en Rabat. Hasta la fecha, solo un puñado de federaciones europeas (Finlandia, Gales, Serbia y Suecia) han retirado su apoyo oficial. Figuras del fútbol como Luis Figo y el príncipe Ali ben Al Hussein también se sumaron a las críticas, acusando a Infantino de "chantaje" y calificándolo de "vestigio del pasado".
La FIFA, por su parte, busca calmar la tensión y restablecer la confianza de sus miembros, mientras mantiene su agenda de modernización y comercialización del deporte a nivel global.