El árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan dirigirá este miércoles la final de la Supercopa de Europa entre el Paris Saint‑Germain y el Aston Villa, en Salzburgo, Austria. El nombramiento, anunciado a principios de junio por la UEFA, cobra especial relevancia tras la denegación de su entrada a Estados Unidos para participar en el Mundial de fútbol, una decisión vinculada a las políticas migratorias del expresidente Donald Trump.
Artan, de 34 años, se convertirá en el primer árbitro no europeo en pitar la Supercopa del Viejo Continente. Ya había hecho historia al ser el primer somalí en arbitrar una final de la Liga de Campeones de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y al recibir el premio al Árbitro Masculino del Año 2025 de la CAF. "Este será mi primer partido en Europa. Vivir aventuras, crear recuerdos y aprender cosas nuevas siempre es genial", declaró en entrevista con la UEFA.
El árbitro explicó que, pese a no contar con experiencia previa en el fútbol europeo, estudia detenidamente el estilo de juego de los equipos continentales. "Me gusta ver fútbol europeo, pero, independientemente de eso, investigo a fondo a los equipos, cómo juegan, aprendo sus comportamientos, tácticas y muchas cosas por el estilo", afirmó.
Su trayectoria comenzó de manera humilde: tras una lesión que lo alejó del juego activo, se abrió paso como árbitro en partidos informales del barrio y en encuentros escolares, antes de incorporarse a la liga somalí. En 2024, Artan se convirtió en el primer somalí en arbitrar en la Copa Africana de Naciones, consolidándose como una figura emergente en el arbitraje internacional.
Artan también compartió aspectos personales que forjaron su carácter. Creció separado de su madre tras la trágica muerte de su padre a una edad temprana, y tuvo que abrirse camino por su cuenta. "Cada obstáculo me hizo más fuerte y me impulsó a trabajar muy duro para cumplir mis sueños", concluyó.