Durante el proceso judicial que se lleva a cabo en San Isidro, al norte de Buenos Aires, el especialista médico Dr. Cassinelli, integrante de la junta interdisciplinaria designada en 2021 por la fiscalía, declaró que Diego Maradona presentó "signos de alarma" que nunca fueron evaluados adecuadamente mientras se encontraba bajo internación domiciliaria.
Según el testimonio, Maradona presentaba una hinchazón que, de acuerdo a los médicos, representaba un "riesgo de vida". "Nadie fue a ver de qué se trataba esa hinchazón", afirmó Cassinelli, añadiendo que, al menos, se debió haber realizado una visita presencial, consultar a un cardiólogo o internar al ídolo en un sanatorio para obtener un diagnóstico certero.
El exfutbolista falleció el 25 de noviembre de 2020 a los 60 años, a causa de un paro cardiorrespiratorio y edema pulmonar, mientras se recuperaba de una neurocirugía por un hematoma subdural que había sido intervenido el 3 de noviembre del mismo año. El perito sostuvo que, aunque Maradona salió "compensado" de la intervención, su estado empeoró en los días posteriores, culminando en un período agónico de aproximadamente 12 horas antes de su muerte.
La junta médica, compuesta por más de veinte especialistas, ha analizado historias clínicas, estudios, testimonios y mensajes para reconstruir el estado de salud del futbolista. Siete profesionales de la salud —médicos, enfermeros y un psicólogo— están siendo juzgados por homicidio con dolo eventual, figura que implica que debieron saber que su accionar u omisión podía provocar la muerte del "Diez". Una octava acusada, una enfermera, será juzgada en un proceso separado.