El eco de un abandono prematuro no logra opacar las señales alentadoras que emergen de una primera prueba de fuego. En el mundo de la máxima categoría, el ritmo de carrera suele ser el termómetro más fiable del verdadero potencial de un proyecto en desarrollo.Tras un complicado debut en el circuito de Madrid, donde un fallo en el sistema de refrigeración forzó su retiro desde la decimoquinta posición, Sergio Pérez mantiene una visión optimista sobre el rendimiento del monoplaza Cadillac. El piloto mexicano destacó que logró igualar el ritmo de Alex Albon, manteniéndose a apenas uno o dos segundos del Williams antes del incidente mecánico.La esperanza del equipo se centra ahora en la próxima cita del Gran Premio de Azerbaiyán. Cadillac tiene previsto introducir el motor Ferrari con la actualización ADUO 2, una modificación técnica que Pérez confía les permitirá ganar esas décimas de segundo cruciales para acercarse a sus rivales directos en la parrilla.El jefe de la escudería, Marcin Budkowski, respaldó el desempeño del tapatío, elogiando su agresiva primera vuelta y la capacidad del auto para competir contra formaciones como Williams y Racing Bulls antes de la falla de la unidad de potencia.Con las mejoras ya preparadas para el exigente trazado urbano de Bakú, la escudería estadounidense busca que todas las piezas encajen. El objetivo es claro: transformar el ritmo prometedor mostrado en España en resultados tangibles que impulsen la evolución del proyecto.