La elección de las sedes para las grandes finales europeas redefine el mapa del fútbol continental, otorgando a los recintos históricos el privilegio de cerrar las temporadas más importantes. Lo que comienza como una decisión administrativa se transforma en un reconocimiento al legado y al futuro de estas ciudades.La UEFA anunció desde Salónica que el Camp Nou del FC Barcelona será el escenario de la final de la Champions League de la temporada 2028-2029, mientras que Múnich albergará la edición 2027-2028. Con esta decisión, España será sede de dos finales en tres años, sumándose al Estadio Metropolitano de Madrid, que recibirá el evento en 2027.El estadio azulgrana volverá a vivir una final continental 30 años después del histórico triunfo del Manchester United sobre el Bayern Múnich en 1999, y 40 años después de la victoria del Milan en 1989. El presidente Joan Laporta celebró la elección como un orgullo inmenso y un reconocimiento internacional al nuevo estadio, que actualmente se encuentra en fase de remodelación para alcanzar un aforo de 104 mil espectadores y contar con una cubierta.Por su parte, Múnich consolida su tradición como sede habitual de estos eventos, tras haber albergado las finales de 2025, 2012, 1997, 1993 y 1979. Además, la UEFA confirmó las sedes para otras competiciones: la Europa League en Bucarest (2028) y Belgrado (2029); la Conference League en Turín (2028) y Budapest (2029); la Supercopa de Europa en Ámsterdam (2028) y Astaná (2029); y la Champions League femenina en Lyon (2028) y Cardiff (2029).Como parte de las reformas estructurales, el organismo también aprobó un cambio en el formato de la Liga de Naciones, que a partir de la edición 2028-2029 se reducirá a tres divisiones en lugar de las cuatro actuales.