El encuentro entre Irlanda e Israel por la Liga de Naciones de la UEFA, disputado este domingo en Debrecen (Hungría), estuvo envuelto en una fuerte tensión política y social antes del primer pitido. En un gesto de protesta por las acciones de Israel en Gaza, los jugadores irlandeses no se dieron la mano con sus rivales ni con el capitán israelí, Manor Solomon, rompiendo con el protocolo deportivo habitual.Durante la interpretación del himno nacional israelí, los futbolistas de Irlanda mantuvieron la mirada baja hacia el césped, con las manos entrelazadas detrás de la espalda y la cabeza inclinada. Además, todo el equipo lució brazaletes negros como símbolo de luto y oposición. Esta postura fue el resultado de una intensa presión pública en Irlanda, donde sectores de la afición y grupos civiles habían solicitado un boicot total a los partidos contra el combinado hebreo.La controversia también afectó a la plantilla. El portero suplente, Gavin Bazuno, decidió abandonar la convocatoria el sábado anterior, manifestando su "creencia personal de que matar a personas inocentes está mal". A pesar de las ausencias esperadas de aficionados irlandeses —cuyas entradas fueron canceladas horas antes— y de un estadio mayormente vacío salvo por un pequeño grupo de seguidores israelíes, el juego se desarrolló con normalidad deportiva una vez iniciado.Resultado y desarrollo del partido:Irlanda dominó el encuentro desde el inicio, asegurando una victoria por 3-0: