Horas después del escándalo, Isabella Ladera rompió el silencio con un mensaje contundente. "Lo que debería ser un asunto privado entre dos adultos consentidos se convirtió en material de consumo público sin autorización", escribió la venezolana en Instagram Stories, donde detalló que el video fue sustraído ilegalmente de sus archivos personales.
Mientras tanto, Beéle mantiene un perfil bajo. Su último concierto en Medellín transcurrió sin menciones al tema, aunque fanáticos registraron momentos donde evitó preguntas de prensa. Representantes del colombiano no respondieron a solicitudes de comentario.
Este caso reabre el debate sobre la seguridad digital de figuras públicas. Según datos de la ONG Derechos Digitales, el 73% de las filtraciones de contenido íntimo en Latinoamérica involucran a mujeres, siendo las influencers las más afectadas.
En su declaración más cruda, Ladera sentenció: "No soy víctima de un error, sino de un delito premeditado. Quien compartió esto sabía exactamente el daño que causaría". La justicia mexicana ya inició rastreo de IPs asociadas a las cuentas que viralizaron el material.