"No habría tenido cuatro hijos si él hubiera llegado primero", admitió entre risas el protagonista de Deadpool, describiendo la experiencia de criar a un niño después de tres niñas como "un terremoto". Según Reynolds, mientras sus hijas James, Inez y Betty eran tranquilas, Olin llegó al mundo con tres obsesiones claras: "violencia, pechos y motores".
Con su característico humor ácido, el ganador del Globo de Oro detalló:
Pero no todo es miel sobre hojuelas. Reynolds bromeó que ahora compite directamente con su propio vástago, mientras Lively admitió que su hogar es "caos puro". La comparación no podría ser más gráfica: si las niñas eran como Jennifer Lawrence, una de ellas -presumiblemente Betty- tiene el temperamento de Napoleón Bonaparte.
Más allá de las anécdotas divertidas, la pareja ha mantenido una férrea protección sobre la privacidad de sus hijos. Curiosamente, estas revelaciones surgen justo cuando Lively enfrenta batallas legales complejas, donde -según ha dicho- sus pequeños han sido su "tabla de salvación".