En una publicación de Instagram, una actriz conocida por su papel en la exitosa serie “Euphoria” compartió una imagen de ella misma luciendo un par de jeans de la marca American Eagle, acompañada de una frase que, según algunos seguidores, tenía un doble sentido controversial. La imagen mostraba a la actriz en un entorno casual, con su característico estilo, mientras la cámara capturaba la luz natural de un día de verano.
La actriz, Sydney Sweeney, de 28 años, explicó que la campaña de American Eagle giraba en torno a la idea de la “genealogía” y la “jeans” —una palabra que, en inglés, suena similar a “genes”. Según la narración de la campaña, la ropa se presentaba como una extensión de la propia identidad, algo que la actriz confirmó con su famoso “I love jeans” durante una entrevista de portada con GQ.
Sin embargo, la publicación también provocó una ola de críticas que acusaron al anuncio de ser una forma de propaganda nazi, argumentando que el juego de palabras insinuaba una ideología extrema. La reacción fue tan intensa que varios seguidores del espectro de la política y la cultura popular se unieron a la conversación, enviando mensajes que iban desde el sarcasmo hasta la indignación abierta.
Entre los comentarios más notorios apareció el presidente Donald Trump, quien, en una conferencia de prensa en agosto, describió el anuncio como “fantástico”. La respuesta de Sweeney, que se mostró sorprendido pero sin parecer afectado, se convirtió en un punto de referencia para los medios que buscaban entender el alcance de la polémica. Cuando se le preguntó si sentía gratitud por el apoyo del mandatario, respondió con una sonrisa y una leve ironía, indicando que no pensaba en ese tipo de sentimientos de manera literal.
Mientras tanto, la actriz continuó con su ajetreada agenda, trabajando 16 horas al día en la tercera y última temporada de “Euphoria”. Sweeney explicó que, para evitar distracciones, suele dejar su teléfono en la mesa de producción y se concentra en el set; de ese modo, el ruido de las redes sociales no le afecta tanto como a otros creadores de contenido.
La controversia también resonó en la esfera de la música y la televisión, donde figuras como Doja Cat y Lizzo expresaron su descontento con el anuncio, intensificando el debate sobre la responsabilidad de los anuncios publicitarios y la sensibilidad cultural en la era digital.