Según reportes preliminares recogidos por Variety, la actriz que protagonizó la cinta, Blake Lively, ha presentado una demanda que reclama la pérdida de más de un 161 millones de dólares. Los abogados de la estrella sostienen que la campaña de difamación lanzada contra ella mientras se estrenaba la película provocó daños económicos y de reputación que se suman a una cifra alarmante.
El daño económico se desglosa en varias líneas: $56,2 millones por ingresos pasados y futuros en actuación, producción, charlas y patrocinios; $49 millones vinculados a su línea de cuidado capilar, Blake Brown; y $22 millones relacionados con su marca de bebidas, Betty Buzz/Betty Booze. Además, la demanda pide un $34 millones en perjuicio por daños a su reputación.
La controversia no se limita a la película. Lively denuncia que el equipo de relaciones públicas de Justin Baldoni, director y co‑estrella del filme, habría orquestado la campaña de difamación tras que ella lo acusara de acoso sexual durante el rodaje. El caso llega a la etapa de demanda tras la presentación inicial el 31 de diciembre de 2024.
En paralelo, Baldoni ha presentado su propia demanda de 400 millones de dólares contra Lively y su esposo, Ryan Reynolds, alegando extorsión y difamación. Sin embargo, el juez Lewis Liman del Distrito de EE. UU. anuló la demanda en junio, citando la falta de respuesta de Baldoni y los co‑acusados a la solicitud de un nuevo alegato.
El juez también otorgó a Lively la continuidad de su solicitud de honorarios legales, mientras que el equipo de Baldoni, representado por Bryan Freedman, explicó que la ausencia de una demanda modificada se debió a la preservación de derechos de apelación.
Las partes han mantenido una postura firme: mientras Baldoni y su estudio se retiraron de la contrademanda, Lively continúa persiguiendo lo que ella considera el daño causado por la supuesta campaña de acoso y difamación.
Ante la complejidad del litigio y la magnitud de los reclamos, el proceso judicial se perfila como un episodio crucial para ambos profesionales del entretenimiento, con repercusiones que podrían trascender el ámbito de la industria. El caso seguirá bajo escrutinio mientras los tribunales se preparan para decidir.
